La sabiduría es un reflejo de
la luz eterna, un espejo inmaculado de la actividad de Dios
Lectura del libro de la
Sabiduría 7, 22-30; 8, 1
La sabiduría es un espíritu
inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, inmaculado,
lúcido, invulnerable, amante del bien, agudo, libre, bienhechor, amigo del
hombre, amable, firme,
seguro, sereno, que todo lo puede y todo lo ve, que penetra en todos los
espíritus: los
inteligentes, los puros y los más sutiles.
La sabiduría es más ágil que cualquier movimiento y, por ser inmaterial, lo
atraviesa y lo penetra
todo. La sabiduría es un resplandor del poder de Dios, una emanación purísima
de la gloria del
omnipotente; por eso, nada sucio la puede contaminar. Es un reflejo de la luz
eterna, un espejo
inmaculado de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.
Ella sola lo puede todo; sin cambiar en nada, todo lo renueva; entra en las
almas de los buenos
de cada generación, hace de ellos amigos de Dios y profetas, porque Dios ama
sólo a quienes
conviven con
La
sabiduría sale ganando, porque al día lo vence la noche, pero contra la
sabiduría la maldad no
puede nada. Ella se extiende poderosa de un extremo al otro del mundo, y con
suavidad
gobierna todo el universo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 118
Enséñanos, Señor, tus leyes.
In aetérnum,
Dómine, verbum tuum.
Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo. Tu fidelidad permanece de generación en generación,
como la tierra que tú cimentaste.
Enséñanos, Señor, tus leyes.
In aetérnum, Dómine, verbum tuum.
Todo subsiste hasta hoy por
orden tuya y todo está a tu servicio. La explicación de tu palabra da luz y
entendimiento a los humildes.
Enséñanos, Señor, tus leyes.
In aetérnum, Dómine, verbum tuum.
Mira benignamente a tu siervo y
enséñame a cumplir tus mandamientos; que sólo viva yo, Señor, para alabarte y
que tu ley me ayude.
Enséñanos, Señor, tus leyes.
In aetérnum, Dómine, verbum tuum.
Aleluya, aleluya.
Yo soy la vid y ustedes las ramas; el que permanece en mí y yo en él, ése da
fruto abundante.
Ego sum vitis, vos pálmites, dicit Dóminus; qui manet in me, et ego in eo, hic fert
fructum multum.
Aleluya.
El Reino de Dios ya está entre
ustedes
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
17, 20-25
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los fariseos le
preguntaron a Jesús:
"¿Cuándo llegará el Reino de Dios?"
Jesús les respondió:
"El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: "Esta
aquí", o "Está allá", porque
el Reino de Dios ya está entre ustedes".
Les dijo entonces a sus discípulos:
"Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día
de la presencia del
Hijo del hombre, y no podrán. Entonces les dirán: "Está aquí", o
"Está allá", pero no vayan
corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a
otro del cielo, así
será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer
mucho y ser
rechazado por los hombres de esta generación".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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